

Ubicación en la Península del pueblo Turdetano
Los TURDETANOS son los descendientes de los TARTESSIOS en época histórica, y pueblo incluido tradicionalmente entre los IBEROS, si bien muestran con éstos numerosas divergencias. Su peculiaridad más llamativa respecto al resto de los íberos radica en el mundo funerario, ya que se desconocen en su territorio los monumentos funerarios e incluso necrópolis auténticamente turdetanas (V-III), ignorando consecuentemente el rito funerario de este pueblo (salvo en la Baeturia y la costa, donde se atribuyen con claridad a grupos fenicios o libiofenicios). Este rasgo les emparentaría mejor al resto de la mitad occidental peninsular, y parece apuntar a un retorno, salvado el período orientalizante, a la antigua tradición funeraria de la zona, de carácter atlántico. Tampoco acusan los turdetanos la importante eclosión de la estatuaria ibérica antigua, ni adoptan el idioma, ni el nuevo alfabeto ibérico, conservando tanto su propia lengua (de filiación indoeuropea antigua, según Untermann, Correa..) como el viejo signario tartessio, siendo así el único pueblo íbero que no llega a adoptar el alfabeto de los íberos.
Se trata sin embargo del pueblo más civilizado de la península a la llegada de los romanos. Contaban con alfabeto y gramática, cultivaban las artes y presumían de un legendario corpus legal en verso, al que otorgaban 6.000 años de antigüedad (años que algunos corrigen por versos). Sociedad dividida en clases y estructurada en territorios a cargo de régulos, que vivían rodeados de lujo a la manera de los déspotas orientales, según Atheneo. De extraordinaria riqueza en agricultura (olivo, cereal, vid, hortaliza...), ganadería (principalmente vacuno, ovino y caballos), pesca (con factorías conserveras, salazones, explotaciones asociadas de la sal y alfarerías...), minería (sobretodo plata y cobre) y urbanismo (pueblo con mayor número de ciudades de Hispania); con industrias derivadas de todas estas actividades: elaboración de aceites y vinos, alfares para envasados, lana y textiles, viveros y salsas de pescado (garum), construcción naval, fundiciones, orfebres, broncistas, y todo tipo de artesanos). Strabon menciona que a la llegada de los cartagineses usaban los turdetanos toneles y pesebres de plata, que su abundancia en ganados era enorme, así como la pesca en sus costas y la fertilidad de sus tierras. En tiempo romano las naves turdetanas eran las mayores y más numerosas que atracaban en los puertos de Ostia y Puteoli, con productos destinados a los mercados de Roma e Italia.
Los turdetanos recurrían al reclutamiento mercenario para protegerse de los saqueos de LUSITANOS y otros pueblos de la meseta. Con mercenarios CELTIBEROS, al mando de Indortes e Istolacio, se enfrentaron a Amílcar en el 237 a.C. y siguientes años, según Diodoro Sículo. En el 206 a.C. fueron cayendo sus ciudades en manos de Roma. Una década después las ciudades turdetanas de Culchas y Luxinio se sublevaron contra Roma y mantuvieron la guerra durante dos años más, hasta su sometimiento por el cónsul P.Catón en el 195 a.C.
Los TURDULOS formaban parte de este mismo pueblo, según Posidonio; si bien Strabon informa que Polibio les consideraba una etnia diferente; al igual que Artemidoro (TURTYTANOS), Ptolomeo y Marciano de Heraclea. Para Ptolomeo (en tiempo romano imperial) los turdetanos ocupaban el valle del Baetis, la provincia de Sevilla, partes de Málaga, Cádiz, Huelva, Córdoba y Jaén, con gran parte del Algarbe, el Alemtejo y el Ribatejo (zonas del ámbito tartésico donde fueron asimismo frecuentes los asentamientos costeros fenicios: Santarem, Almaraz, Lisboa, Abul, Santa Olaia..), quedando repartidos en dos provincias: Ulterior Baetica y Ulterior Lusitania; aunque la Turdetania propiamente dicha se limitaba al valle medio y bajo del BAETIS flumen (oeste de Córdoba, Sevilla, este de Huelva y oeste de Cádiz), zona donde se dio la mayor concentración de núcleos urbanos de la península. Entre sus numerosas ciudades podemos citar HISPALIS, ILIPA, ILIPLA, ASTA, ONUBA, ASTIGI, CARMO, CORDUBA, URSO, ASIDO, IPTUCI, OSTIPPO..., y en la provincia Lusitana a SALACIA, CAETOBRIGA, MYRTILIS, OSSONOBA, BALSA, BAESURI..; ciudades estas últimas atribuidas a los turdetanos por Ptolomeo, sobre las que la arqueología y la lingüística vienen desvelando su filiación a éstos desde tiempos tartésicos. Como ejemplo citaremos el caso de Salacia, cuyo epígrafe numismático BEUIPO, de evidente sufijo turdetano, figura escrito en signario tartessio.
De Turdetania se exporta trigo, mucho vino y aceite, éste, además, no sólo en cantidad, sino de calidad insuperable. Exportase también cera, miel, pez, mucha cochinilla y minio mejor que el de la tierra sinópica. Sus navíos los construyen allí mismo con maderas del país. Tiene sal fósil y muchas corrientes de ríos salados, gracias a lo cual, ...abundan los talleres de salazón de pescado(...) Antes se importaba de aquí cantidad de tejidos; hoy mismo, sus lanas (...). La abundancia de ganados de toda especie es allí enorme, así como la caza. Los animales dañinos son raros; excepción hecha de unas liebrecillas que agujerean la tierra (...) como se alimentan de raíces, destruyen plantas y semillas. Así ocurre en casi toda Iberia.(…)
Sus costas son comparables a las riquezas del mar (atunes...)
Los vinos de la Turdetania (bética occidental), llegaron a rivalizar con los mas famosos vinos de la antigüedad y tal vez sean esos los que hoy degustamos como vinos andaluces, corroborado por algunos yacimientos arqueológicos submarinos donde se encontraron *ánforas en las que estaba inscrita la denominación de "vinus gaditanus".






